¿Cuál Es La Diferencia Entre Alabar Y Adorar A Dios?

La principal diferencia entre alabar y adorar a Dios según la Santa Biblia radica en que el alabarlo significa postrarse ante él y adorarlo es sentir y ejercer una espiritualidad genuina y auténtica. Ambos concepciones son de gran relevancia en la vida y en la creencia cristiana por cuanto mediante ellas se alaba y se bendice el santo nombre de Jesucristo. Estos dos términos tienen la finalidad de exaltar la grandeza del señor.

Índice

Alabar y adorar al padre celestial

diferencia entre alabar y adorar a Dios

La alabanza a Dios es un acto de gratitud por todo lo que el Santo Padre concede a la vida de sus hijos. En el momento en que se alaba a Dios se le está otorgando el lugar que le corresponde, por cuanto se le está honrando y glorificando.

Los seres humanos deben alabar en todo momento al padre celestial, que es el creador de su existencia y de todo lo que gira alrededor. Su pureza y poder divino es infinito, por lo que las personas y creyentes de todo el mundo deben predicar su palabra y mensaje con constancia, esperanza, alegría y fe.

La alabanza a Dios se puede efectuar mediante un escrito, la oración o a través de las diversas canciones que están cargadas de mensajes de fe y que son interpretadas en todos los templos que existen alrededor del mundo.

El jefe supremo de la humanidad se sentirá agradecido cada vez que le recuerdes el gran poder de alcance y espiritualidad que posee su obra y su mensaje, así como la grandeza que tiene su fidelidad, que está sustentada en el amor, la comprensión, la protección, el apoyo incondicional, el bienestar, la bendición, la esperanza y la fe.

Por ello es de suma importancia que todos los hijos de Dios alaben en todo momento al Santo Padre, ya que es una forma de agradecerle y retribuirle toda su bondad. El señor se siente glorificado cuando nota que sus hijos poseen una paz espiritual absoluta.

Al predicar la palabra mediante las acciones que van acompañadas de solidaridad, apoyo y bondad hacia los demás se está alabando a Dios, ya que el comisionó a todos sus hijos para que hicieran el bien y se amaran profundamente los unos con los otros, siempre con la verdad, la fidelidad, el respeto y el apoyo por delante.

El propósito fundamental de adorar a Dios es postrarse ante su presencia divina, la cual debe ser efectuada desde la profundidad del alma y del corazón. Todos los seres humanos deben postrarse espiritualmente ante la santidad y la grandeza del señor padre.

La verdadera adoración de las personas hacia Dios consiste en responder a todo su ser sintiendo y ejerciendo una espiritualidad genuina y auténtica. La adoración hacia el Santo Padre no debe efectuarse solamente en la iglesia, debe ser practicada en todos los espacios, con la finalidad de transmitir su mensaje que es único y sagrado, por cuanto se encuentra cargado de energías positivas, esperanza, bendición y de fe.

La adoración antes del señor estaba direccionada hacia su llegada y luego se dirigió hacia su encarnación, su muerte y su resurrección. La obra y el mensaje del jefe supremo de la humanidad deben ocupar un lugar especial y esencial en la adoración de todos los fieles y creyentes.

La Santa Biblia refiere que la adoración practicada en la iglesia no tiene sentido ni lógica alguna si las personas no llevan este sentimiento en la profundidad de su mente, alma y corazón.

Es muy fácil pregonar por un instante o fugazmente la fe en la iglesia, que es la casa a donde acuden todos los creyentes del mundo a visitar a su padre. La razón fundamental es hacerlo con autenticidad, al traspasar esa puerta de entrada la idea es que el espíritu se conecte de manera inmediata con el poder del mensaje transmitido por Dios.

Al estar en completa y total sintonía con el padre celestial éste se sentirá adorado y glorificado, su beneplácito será infinito, ya que verá materializado al objetivo principal de su santa obra, que es el de que todos sus hijos caminen por el sendero que él ha trazado y que se encuentra amparado bajo su manto, amor, bendición y protección divina.

El Santo Padre siempre anhela verdaderos adoradores que pregonen ese sentimiento hacia él y hacia su mensaje de paz. Dios es el único creador de todo lo que gira alrededor de la humanidad, por ello merece y debe ser adorado por todos sus hijos con profunda y sincera espiritualidad.

El canto espiritual hacia el Santo Padre

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Al poseer un espíritu liberado totalmente de cadenas como la maldad, la envidia, la traición, la crueldad, la mentira, entre otros pecados que atormentan y perturban al alma, se estará alabando y adorando a Dios.

Un canto espiritual verdadero hacia el señor es aquel que se encuentra sustentado en la fe divina y en la esperanza. Si el espíritu se encuentra libre y tranquilo, Dios estará en paz, en su reino hay cabida para todas las almas que se han purificado y han decidido transitar por el camino del bien y del amor.

Se debe alabar y adorar a Dios cada segundo, cada minuto y cada hora de la existencia con la finalidad de agradecerle todo lo bueno que ha otorgado, como el privilegio de la vida y lo sagrado de la familia. Al poner en práctica estas acciones le estarás otorgando toda la mayor suma de felicidad posible al Santo Padre, que te protege y guía tus pasos de manera constante y fiel.

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